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Maquillajes legendarios del cine: The monkey talks


En esta imagen muy poco vista, vemos al actor Jacques Lerner caracterizado de simio en la extraña película “The monkey talks” (Raoul Walsh, 1927), que se adelantó con un mono parlante, en 40 años a las caracterizaciones de “El planeta de los simios”. El maquillaje fue obra de Jack Pierce.


Maquillajes legendarios de cine: El retorno del Jedi



El actor Michael Carter durante los primeros momentos de la prótesis de latex del personaje Bib Fortuna, el secretario y confidente de Jabba el Hutt, en “El retorno del Jedi” (Richad Marquand, 1983).


Maquillajes legendarios del cine: La momia



 Jack Pierce le hace la manicura a un paciente Boris Karloff para otro de los films clásicos de monstruos de la Universal, “La momia” (Karl Freund, 1932).


Maestros del maquillaje: Stan Winston


Winston llevó al máximo los trabajos de Bottin y Baker, de quienes me he ocupado en otros artículos previos. Su maquillaje deja de serlo para convertirse en otra cosa: una mezcla de robótica con animatrónica y creación de complejas esculturas animadas.

Sus trabajos más espectaculares fueron el enorme T-Rex teledirigido y los Velociraptores animatrónicos de "Parque Jurásico". En estos casos el trabajo del artista es más bien investigación y desarrollo (I+D) que otra cosa.

La filmografía de este ciudadano del Estado norteamericano de Virginia se dispara a títulos de primera fila, como "Barman vuelve" o la serie de películas de "Terminator" o "IA" de Steven Spielberg. Su empresa, Stan Winston Studio, se ha mantenido como puntera en el mundo del maquillaje más espectacular durante años.

Sin embargo, uno de sus mejores trabajos está casi olvidado. Fue la extraña película "Heartbeeps", en los años 80, protagonizada por robots, y creada con una mezcla de maquillaje y prótesis de látex que le supuso una nominación al Oscar en 1983.


En la imagen, Stan Winston dando unos toques a Danny de Vito caracterizado del personaje de El Pingüino en "Batman Vuelve", obtenida en su página web oficial.

Maestros del maquillaje. Rob Bottin


En esta serie cada maestro de este arte tiene sus discípulos, formando una larga cadena entre generaciones, aunque en algunos casos no se conocieran. Lon Chaney fue maestro de Jack Pierce. Este, muy celoso de sus secretos, lo fue, muy a su pesar, de Dick Smith, a través de revistas especializadas como "Famous Monsters of Filmland", que Smith devoraba de niño. Smith fue por su parte maestro de Rick Baker, y este lo fue a su vez de Rob Bottin.

La película por la que Bottin, que se especializó en llevar al extremo los trabajos protésicos de Baker, pasará a la historia, es "La Cosa", de John Carpenter, con unos efectos de maquillaje que superaban a todo lo hecho hasta entonces, pero que se salían claramente el trabajo del maquillador hacia una nueva frontera entre la escultura y el modelado con plástico. Igualmente interesante fue el trabajo de Bottin para la película de Ridley Scott "Legend", con su asombroso diseño del Señor de la Oscuridad para la película. Un personaje impresionante para un actor bajito y menudo, como Tim Curry.

Bottin ha seguido trabajando en películas como "Desafío total", "Misión: Imposible" o "Fight Club".


En la imagen, Bottin posa junto a una de sus atormentadas creaciones para "La Cosa", caracterizado él mismo de vampiro o algo así...

Maestros del maquillaje: Bud Westmore, una historia de ida y vuelta


Termino mi repaso a la saga de los Westmore con una curiosa historia que me ha recordado la foto que ilustra este texto.
En ella vemos a uno de los hermanos Westmore, Bud, caracterizando al actor James Cagney en 1957 para la película El hombre de las mil caras, dirigida por Joseph Pevney. La película era la biografía del legendario Lon Chaney, a quien dediqué uno de los primeros artículos de este blog, y que además fue uno de los pioneros del maquillaje de caracterización en el cine, que aplicaba sobre sí mismo.

Bud tuvo que investigar minuciosamente el trabajo de Chaney, cuyos métodos de caracterización mantuvo en secreto hasta su muerte, y aplicarlos en el rostro de James Cagney, que carecía de la angulosidad del de Chaney.
En Esa película, la mayor saga de maquilladores del cine americano daba su personal homenaje a uno de los creadores de la especialidad.

En la imagen de abajo, Chaney trabaja en su caracterización para la película London after midnight, y el resultado final. Esta película está lamentablemente desaparecida.


Maestros del maquillaje: Michael Westmore.


Uno de los últimos miembros de la más lóngeva saga de maquilladores de Hollywood inaugurada por George Westmore en 1917 es Michael Westmore, conocido sobre todo por su innovador trabajo a base de látex y prótesis en varias series televisivas de la saga Star Trek. Westmore, con su trabajo a la vez realista pero muy imaginativo, revolucionó la serie de televisión en su revitalización de los años 80 y 90, ya que en sus primeras temporadas de los años 60, el presupuesto y las técnicas disponibles por sus predecesores al frente del departamento de maquillaje habían sido muy limitados.
Westmore empezó en 1986 dirigiendo el maquillaje de la serie “Star Trek: La nueva generación”, y desde entonces coordinó el maquillaje y la caracterización de las siguientes sagas de la franquicia, como “Star Trek: Espacio profundo nueve”, “Star Trek: Voyager” o “Star Trek: Enterprise”, amén de varias de las películas.
Obtuvo un Oscar en su especialidad por la película “Máscara” de 1985, y dos de sus trabajos en cine más destacados fueron en sendas películas centradas en el mundo del boxeo: “Rocky” y “Toro Salvaje”.

Maestros del maquillaje: Kevin Yagher, Chris Walas y Steve Johnson


En este artículo repasaré aunque sea de pasada a estos tres creadores de maquillaje que han dado un paso más allá en su trabajo, especializándose ya no en caracterización de actores, sino en la creación de personajes propios, criaturas de látex, marionetas o animatronics. 

Yagher es conocido por sus marionetas para la serie Tales from the Crypt o la película Muñeco Diabólico, Walas por su sorprendente trabajo en la película La Mosca, de David Cronemberg y su secuela, y Johnson por las impresionantes marionetas luminiscentes que desarrolló para la película Abyss de James Cameron, amén del personaje de Slimer, el fantasma bocazas de Cazafantasmas.


Sus trabajos están en otra esfera de trabajo, se separan del maquillaje propiamente dicho, aunque deben de utilizar siempre técnicas de maquillaje y caracterización, y se dirigen a una nueva zona entre el diseño de marionetas y la robótica, que lleva en una última etapa, al desarrollo de criaturas por ordenador y su animación realista, algo a lo que dedicaré un artículo.

En la imagen Kevin Yagher posa con su creación Chucky, el auténtico protagonista de la película Muñeco Diabólico y sus secuelas.

Premio Mejor maquillaje L.A shorts awards


            Y por fin,  llegó la estatuilla




Maestros del maquillaje: John Caglione, Jr.


Tal vez el más aventajado de los discípulos de Dick Smith, a quien ya he dedicado una entrada en este blog, Caglione ha trabajado dirigiendo el departamento de maquillaje de producciones como Zelig, el sorprendente mockumentary de Woody Allen, Poltergeist III, For the boys o el interesante Chaplin de Richard Attenborough. 

Pero su trabajo más conocido fue el tour de force que realizó para la película Dick Tracy, dirigida por Warren Beatty, en la que recreó los extrañísimos personajes dibujados por Chester Gould en el comic original en una mezcla de exageración y toque fantástico realmente interesante. Desde entonces su carrera ha estado ocupada por retos de similar calibre.


Su trabajo de caracterización del malogrado actor Heath Ledger como el Jocker en la película El Caballero Oscuro es una obra maestra de aparente simplicidad, mientras que ha realizado otros trabajos de enorme complejidad, como los de los personajes del díptico de Hellboy, dirigidas por Guillermo del Toro.

En la imagen, Caglione trabajando en un personaje para la película Hellboy II.

Maestros del maquillaje- Christopher Tucker


Christopher Tucker es un artista Británico dedicado al maquillaje. Su carrera se inicia con “Julio César” en 1970. También fue el encargado de elaborar el proceso de envejecimiento de los personajes de la popular serie televisiva “Yo, Claudio”  en 1976.


Así mismo se encargó de la caracterización de los licántropos en la película “En compañía de lobos”.


Pero sobre todo, fue el maquillador encargado de hacer la recreación de la enfermedad conocida como neurofibromatosis, que afligió a un hombre llamado Jon Merrick a finales del siglo XIX. Cuando Merrick falleció a los 27 años su cuerpo estaba tan desfigurado por los estragos de la enfermedad que no parecía un ser humano.


Para recrear este efecto para la película “El hombre elefante” que protagonizó John Hurt, Tucker estudió fotografías e incluso realizó un molde de la cabeza y los hombros de Merrick que son propiedad del London Hospital. Descubrió que la distorsión de la mandíbula y las mejillas era tan radical que para simularlas hubiesen tenido que hacer unas prótesis imposibles de encajar en un rostro normal.



Al diseñar el proyecto de maquillaje Tucker tuvo que dividir las aplicaciones protésicas por partes, ya que el grosor necesario en algunas áreas faciales en las que normalmente se hacen las uniones de las prótesis, hacía la tarea imposible. Ello llevó a diseñar el maquillaje en dos niveles. Es decir, que algunas prótesis se superponen a otras.


Debido a las exigencias de planificación del rodaje, algunas prótesis se hicieron por triplicado, por lo que se necesitaron ocho semanas de preparación y muchas horas de trabajo diarias.

En la aplicación de este maquillaje se invertían seis horas. Luego había que sumar las horas de rodaje en las que John Hurt tenía que estar maquillado. Por este motivo se decidió que el actor solo trabajara en días alternos.


La habilidad del maquillador y la paciencia del actor dieron lugar a una obra clásica del maquillaje.  El resultado fue tan convincente que hizo que la  Academia de las Artes y las Ciencias de Hollywood creara una nueva categoría de Mejor Maquillaje para los Oscar.

Una vez más se hace evidente que por muy bueno que sea el actor, si la caracterización no es la adecuada, el público no se identificará con el personaje que interpreta.




Hijos de Mary Shelley



Hace unas semanas tuve el placer de colaborar de nuevo en el innovador e interesante proyecto creado por el escritor Fernando Marías, “Hijos de Mary Shelley”.


Esta vez fue en Espacio Fundación Telefónica, donde se celebraba el Bicentenario de aquella reunión en Villa Diodati el 16 de Junio de 1816,  y que dio lugar al nacimiento de la novela “Frankenstein”.

Entre otras actividades que hubo a lo largo de la jornada, se presentó el nuevo libro de cuentos de terror “Las noches de Clairmont,” que ha editado un año más Hijos de Mary Shelley de la mano de Imagine Ediciones.


Además de las tertulias, hubo también representaciones de algunos de los relatos que han participado en el proyecto.


El actor y barítono Enrique Sánchez-Ramos dio vida a la criatura del Dr. Frankenstein, y la actriz y soprano Ruth González interpretó el monólogo de la escritora y dramaturga Vanessa Monfort “Sirena Negra”, del que se hizo una adaptación a cine en forma de cortometraje y del que os he hablado alguna vez en este blog. En el participé y ya tuve la ocasión de maquillar a esta maravillosa intérprete.


La escritora María Zaragoza nos presentó su colección de fantásticas muñecas basadas algunas de ellas en sus creaciones literarias y por supuesto, en Mary Shelley.


También estaba por allí el ilustrador Javier Olivares, que ha sido el responsable de la portada de esta nueva antología, el músico y compositor Luis Antonio Muñoz, el escritor Lorenzo Luengo y la escritora Espido Freire, entre otros.



Maestros del maquillaje. Jack Pierce.



Jack Pierce. Era discípulo de Lon Chaney, y fue famoso principalmente por la creación del maquillaje del Frankenstein de Mary Shelley,  y otros clásicos monstruos para la Universal Studios. Pero también lo fue por su mal carácter.

Boris Karloff, en el primer  Frankenstein de 1931 (en la foto)  sufría cinco horas de maquillaje en sus manos cada día, que al parecer lo dejaban exhausto antes de empezar a rodar. La cabeza era construida a base de tela, guata de algodón, goma al alcohol, y colodión. Además se utilizaba un maquillaje verde diseñado para dar un aspecto pálido a la película en blanco y negro.

La caracterización de Karloff tenía tanta fuerza que el público comenzó a llamarlo Frankenstein, que era en realidad el nombre del malvado doctor que creó la criatura en la película.

Pierce era un inmigrante griego y su nombre real era John Piccolo. La muerte de Lon Chaney que en la década de los años 20 había conseguido hacerse un nombre en el mundo del cine por la creación de  personajes de terror, hizo que Pierce ocupara su lugar. Su creación inició un movimiento que sigue cosechando muy buenos resultados de taquilla: el cine fantástico o de terror.

Maestros del maquillaje. Lon Chaney.



Lon Chaney. Casi olvidado en nuestros días, el llamado “Hombre de las mil caras” se maquillaba a sí mismo para crear sus torturados personajes. Se llevó los secretos de sus caracterizaciones a la tumba. Creó poderosos personajes en unos tiempos previos al latex y a las prótesis, casi siempre usando algodón, collodion y poco más. 

Para él crear su maquillaje era parte integral del trabajo de diseño de sus personajes. En las imágenes antes y después de caracterizarse para "El Fantasma de la Opera", película de 1925.