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maquillajes legendarios del cine



Las grabaciones televisivas en los años 60 siempre iban con mucha prisa. En la foto, la actriz Augusta Dabney, especializada en actuaciones televisivas, recibe un retoque de maquillaje mientras el director de fotografía toma las últimas mediciones con su fotómetro para iniciar la filmación.


Maquillajes legendarios del cine


Peter Weller espera con cara de pocos amigos a que un ayudante de maquillaje le añada sangre a su caracterización para “Robocop” (Paul Verhoeven, 1987), diseñada por Rob Bottin.

Maquillajes legendarios del cine




La actriz Mia Farrow recibe los últimos toques en el set de “La semilla del diablo” (Roman Polanski, 1968), de la mano de su peluquero, de origen inglés, quien se hizo bastante famoso: Vidal Sasoon.

Maquillajes legendarios del cine



Lon Chaney, Jr, durante el proceso de caracterización del personaje de La Momia por Jack Pierce para la película “The Mummy's Ghost” (Reginald Le Borg, 1944).


Maquillajes legendarios del cine



Sean Connery observa a la actriz Sidney Eaton en una pausa del rodaje de “Goldfinger” (Guy Hamilton, 1964), que en la ficción aparecía como una víctima del personaje del título, con el cuerpo totalmente cubierto de oro. El trabajo de maquillaje de Eaton lo realizaron Paul Rabiger y Basil Newbar.


Maquillajes legendarios del cine



Claudette Colbert era la mayor estrella de Hollywood en los años 30. Su trabajo en comedias como “Sucedió una noche” (Frank Capra, 1934) la catapultaron a ser un icono de belleza imitado por millones de mujeres.. En la foto la vemos con su maquillador de aquellos años, un polaco emigrado a Estados Unidos con un nombre bastante complicado: Maksymilian Faktorowicz, pero cuyo seudónimo os será mucho más conocido: Max Factor.


Maquillajes legendarios del cine: 2001, una odisea en el espacio.



 Uno de los bailarines caracterizados como homínidos para las escenas iniciales  de “2001, una odisea del espacio” (Stanley Kubrick, 1968), se relaja leyendo la prensa en una pausa del rodaje. Aunque el maquillaje de la película estaba a cargo de Stuart Freeborn, el diseño y confección de las máscaras de los homínidos fue obra de Colin Arthur, que desarrollaría gran parte de su carrera en España, como experto en maquillaje de efectos.