En los años 90 se mezclan muchos estilos. De la ostentación
de los 80 se pasa a la sencillez. Las top models marcan tendencias. Claudia
Schiffer, Naomi Campbell, Linda Evangelista, Kate Moss, Helena Christensen, Judith
Mascó, Inés Sastre… Son algunas de las modelos que triunfaban en las pasarelas
en esos años.
Hay un avance importante en la cosmética. Las firmas Bobbi Brown o Nars llegan a España para quedarse. El culto al cuerpo en hombres y
mujeres va en aumento. Los gimnasios y centros de belleza están en pleno auge.
Comienza la moda de los rayos uva para tener una piel bronceada durante todo el
año.
Sigue la moda de los piercings, los tatuajes y los colores
extremos en el pelo que había comenzado en los 80. El look étnico también se
pone de moda. Las trenzas finas al igual que las puso de moda Bo Derek en los
70 vuelven a llevarse en ésta década. Así como el pelo rasta a lo Bob Marley.
Como en otras décadas, el maquillaje tiene dos vertientes.
En la primera mitad de la década el maquillaje sigue siendo muy marcado pero un
poco más moderado que en los
80.
Las pieles más bronceadas, las cejas muy finas, las sombras
de ojos brillantes y con colores vivos, la boca maquillada en un tono entre
rojo y marrón dejando ver el perfilador con algún tono por encima del labial.
El pelo se sigue llevando con volumen y la permanente
triunfa.
En la segunda parte de la década todo se suaviza y se
minimaliza en la moda. Después de lo estrambótico de los 80 se llevan los trajes
sin adornos y en tonos suaves y lisos. Aunque por otro lado también llega la
moda “grunge” de aspecto descuidado y ropa multicultural.
El maquillaje es fresco y natural. Se lleva lo que llamamos los maquilladores la “cara lavada”, un maquillaje atemporal y casi inadvertido. Una base ligera de maquillaje, máscara de pestañas, un toque de color en las mejillas, y los labios en tono muy suave con un poco de brillo.
A finales de ésta década llega una nueva técnica de maquillaje llamada “micropigmentación” o “maquillaje permanente” que consiste por medio de una máquina similar a la de tatuaje, en depositar pigmentos en la epidermis. Esta técnica fue perdiendo interés con los años, hasta que hace poco ha vuelto otra vez con fuerza.