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Maquillajes legendarios del cine



Claudette Colbert era la mayor estrella de Hollywood en los años 30. Su trabajo en comedias como “Sucedió una noche” (Frank Capra, 1934) la catapultaron a ser un icono de belleza imitado por millones de mujeres.. En la foto la vemos con su maquillador de aquellos años, un polaco emigrado a Estados Unidos con un nombre bastante complicado: Maksymilian Faktorowicz, pero cuyo seudónimo os será mucho más conocido: Max Factor.


Maquillajes legendarios del cine



Gloria Swanson fue una de las mayores estrellas del Hollywood dorado. En los años 50, retirada, fue llamada al cine por un joven, talentoso e iconoclasta director de origen austríaco que la llevaría a interpretar una parodia de sí misma, en “El crepúsculo de los dioses” (Billy Wilder, 1950). Aquí vemos cómo su maquillador, Max Factor, le repasa los labios con pincel.


Maquillajes legendarios del cine


Fanny Brice, actriz y cantante, es maquillada por Monte Westmore en el año 1931. Uno de los hermanos de la legendaria saga de maquilladores a quienes he dedicado varios artículos.


El maquillaje en el siglo XX: Los años 90





En los años 90 se mezclan muchos estilos. De la ostentación de los 80 se pasa a la sencillez. Las top models marcan tendencias. Claudia Schiffer, Naomi Campbell, Linda Evangelista, Kate Moss, Helena Christensen, Judith Mascó, Inés Sastre… Son algunas de las modelos que triunfaban en las pasarelas en esos años.

Hay un avance importante en la cosmética. Las firmas Bobbi Brown o Nars llegan a España para quedarse. El culto al cuerpo en hombres y mujeres va en aumento. Los gimnasios y centros de belleza están en pleno auge. Comienza la moda de los rayos uva para tener una piel bronceada durante todo el año.



Sigue la moda de los piercings, los tatuajes y los colores extremos en el pelo que había comenzado en los 80. El look étnico también se pone de moda. Las trenzas finas al igual que las puso de moda Bo Derek en los 70 vuelven a llevarse en ésta década. Así como el pelo rasta a lo Bob Marley.

Como en otras décadas, el maquillaje tiene dos vertientes. En la primera mitad de la década el maquillaje sigue siendo muy marcado pero un poco más moderado  que en los 80. 
Las pieles más bronceadas, las cejas muy finas, las sombras de ojos brillantes y con colores vivos, la boca maquillada en un tono entre rojo y marrón dejando ver el perfilador con algún tono por encima del labial.
El pelo se sigue llevando con volumen y la permanente triunfa.

En la segunda parte de la década todo se suaviza y se minimaliza en la moda. Después de lo estrambótico de los 80 se llevan los trajes sin adornos y en tonos suaves y lisos. Aunque por otro lado también llega la moda “grunge” de aspecto descuidado y ropa multicultural. 


El maquillaje es fresco y natural. Se lleva lo que llamamos los maquilladores la “cara lavada”, un maquillaje atemporal y casi inadvertido. Una base ligera de maquillaje, máscara de pestañas, un toque de color en las mejillas, y los labios en tono muy suave con un poco de brillo.



A finales de ésta década llega una nueva técnica de maquillaje llamada “micropigmentación” o “maquillaje permanente” que consiste por medio de una máquina similar a la de tatuaje, en depositar pigmentos en la epidermis. Esta técnica fue perdiendo interés con los años, hasta que hace poco ha vuelto otra vez con fuerza.

Maquillajes legendarios del cine: It



Tim Curry, un actor acostumbrado a vivir cotidianamente bajo capas de maquillaje (“The Rocky Horror Picture Show”, “Legend”) recibe los retoques finales para su personaje de Pennywise, la encarnación en forma de payaso de algo que aterroriza a los protagonistas de “It” (Tommy Lee Wallace, 1990), adaptación televisiva de Stephen King que ha sido readaptada para el cine en 2017.


Historia del maquillaje: Los años 80




El look ochentero se caracteriza por los volúmenes, el color y los excesos. Como en otras décadas, en los ochenta hay dos estilos diferentes dentro de la moda. Por un lado estaba la moda inspirada en series como “Los Ángeles de Charlie" (aunque esta serie empezó a emitirse en España en el 78 hasta principios de la década de los 80) “Dallas” o “Dinastía”.


El nuevo ideal era el “Yuppie” que hacía carrera en el sector informático y especulaba con éxito en bolsa. Todo era muy ostentoso. “Si algo es caro, tiene que parecerlo” era el lema que lanzaba en aquel momento la gran empresa de moda Escada.

Los jeans se imponen en ésta década. Brooke Shields hace la polémica campaña publicitaria para Calvin Klein en la que preguntaba: “¿Quieres saber qué hay entre mis Calvin y yo? Nada.”




Melenas marcadas, con mucho volumen y con flequillo. Pieles bronceadas, cejas anchas, mejillas rosadas, sombras en tonos pastel y eyeliner negro con la “v” marcada en el exterior del ojo. Bocas rosas y fucsias.



Por otro lado estaba la moda creada por el movimiento “Punk”. Nina Hagen, Alaska o Madonna entre otras, fueron modelos a seguir en cuanto a esta tendencia.


En Madrid tuvimos la llamada “movida madrileña”. Movimiento artístico y social que surgió durante los primeros años de la  transición, y se extendió al resto de España con el nombre genérico de “la movida”.



Los 80 fueron la década dorada de la música. Artistas internacionales como The Police, Dire Straits, Michael Jackson, Queen, Pink Floyd, U2, Prince… Y nacionales como El último de la fila, Los secretos, Nacha pop,  Radio futura, Gabinete Caligari, etc. Todos ellos y muchos otros marcaron las pautas musicales de aquella época.


Medias de rejilla, hombreras XXL, mallas de licra, calentadores, bandas en la cabeza, encajes, botones dorados, cruces o prendas asimétricas eran parte de la indumentaria de ese estilo estrambótico y rompedor.

El pelo se lleva cardadísimo, la laca es un producto imprescindible. Se llevan los tupés, las coletas muy altas y con volumen, los cortes asimétricos y tintes de los colores más llamativos.



El maquillaje, por supuesto, tampoco se quedaba corto. Caras muy angulosas y duras.

Pieles con una base clara y correcciones oscuras marcando mucho el pómulo, las sienes y los laterales de la nariz para dar más dureza.

Las cejas muy marcadas y pobladas.

Ojo muy rasgado, oscuro y difuminado hasta la sien.

Labio muy perfilado y en tono marrón oscuro mate.




Maestros del maquillaje: Stan Winston


Winston llevó al máximo los trabajos de Bottin y Baker, de quienes me he ocupado en otros artículos previos. Su maquillaje deja de serlo para convertirse en otra cosa: una mezcla de robótica con animatrónica y creación de complejas esculturas animadas.

Sus trabajos más espectaculares fueron el enorme T-Rex teledirigido y los Velociraptores animatrónicos de "Parque Jurásico". En estos casos el trabajo del artista es más bien investigación y desarrollo (I+D) que otra cosa.

La filmografía de este ciudadano del Estado norteamericano de Virginia se dispara a títulos de primera fila, como "Barman vuelve" o la serie de películas de "Terminator" o "IA" de Steven Spielberg. Su empresa, Stan Winston Studio, se ha mantenido como puntera en el mundo del maquillaje más espectacular durante años.

Sin embargo, uno de sus mejores trabajos está casi olvidado. Fue la extraña película "Heartbeeps", en los años 80, protagonizada por robots, y creada con una mezcla de maquillaje y prótesis de látex que le supuso una nominación al Oscar en 1983.


En la imagen, Stan Winston dando unos toques a Danny de Vito caracterizado del personaje de El Pingüino en "Batman Vuelve", obtenida en su página web oficial.

Historia del maquillaje: Años 50


En la segunda mitad de los años 40, empieza a respirarse ya un cierto aire de optimismo. Después del vestuario austero y limitado de la época de guerra, las mujeres soñaban con líneas mas femeninas. Había llegado el momento del cambio radical en la moda. Aunque la nueva imagen marcaba mucho la diferencia de clases sociales, se veía como una promesa de bienestar. El glamour dejó de ser exclusivo de las estrellas de cine y se trasladó a las amas de casa que empezaron a preocuparse como nunca antes por su imagen.


Los años 50 fueron la última gran década de la alta costura. Nunca antes ni después hubo tantos modistos como en aquella época. La industria de la moda francesa  va adquiriendo también influencia en el mundo de la cosmética. Marcas como Christian Dior, Chanel o Laroche, irrumpen en el mundo del maquillaje lanzando dos coloridos de temporada acordes con sus colecciones de moda.

La forma del reloj de arena del new look  se empezaba a plasmar en todo. Tanto en la decoración como en la moda.

Aunque Grace Kelly y Audrey Hepburn son estereotipos de aquella época, la nueva era de las diosas del erotismo llegó  después de la guerra con actrices como Rita Hayworth, Brigitte Bardot  y Marilyn Monroe.



En esta época tienen gran importancia los complementos y accesorios. Empiezan a coger protagonismo las diademas y los pañuelos en el pelo, así como los postizos para conseguir volumen. Las mujeres cambian a menudo el color de pelo pero el más popular sigue siendo el rubio.






Se empieza a tener en cuenta que el colorido que se utiliza a la hora de maquillarse combine con el vestuario. 

El maquillaje ya no es tan claro como en décadas anteriores, más igualado al tono de la piel e incluso un tono por encima.

Las cejas son más anchas y angulosas, se intensifica el eyeliner  en el párpado superior y el trazo es de forma más rasgada y ascendente. La delineación inferior sigue siendo discreta y con un toque muy ligero de máscara de pestañas.

La máscara de pestañas es abundante y empieza el uso de pestañas postizas.

El párpado móvil se marca en tonos naturales, y se va intensificando al final de la década y tomando colores como el azul, el rosa y el verde.

Colorete discreto modelando el rostro y labios carnosos y rojos.

Creando diosas



Desde el momento en que alguien se sienta en el sillón de maquillaje, lo primero que hago es preparar la piel, limpiarla e hidratarla. El siguiente paso es analizar su rostro a través del espejo. Observo sus facciones, su óvalo de cara, su cutis, sus ojos etc.  Una vez estudiado, me dispondré a sacar el mayor partido posible a sus rasgos, intentando siempre crear un rostro con volúmenes y una piel luminosa. La forma del rostro nos ayudará a saber qué correcciones debemos hacer para darle una mayor armonía. Saber qué aspectos nos interesa destacar y cuáles disimular. También doy una especial importancia a las cejas, que a menudo suelen ser las grandes olvidadas a la hora de maquillar y sin embargo son las que marcan la expresión de la cara. El maquillaje nunca debe ser estandarizado sino que debe adaptarse a las características de cada persona.


El maquillador suele ser siempre un aliado muy importante de los personajes que van a pasar por nuestras manos. Es importante que haya una buena conexión y hacer que confíen en ti. El sentirse bellos hace que también les dé más seguridad ante las cámaras. El paso por la sala de maquillaje es una parte muy importante para ellos. A veces también es el lugar en el que se relajan del estrés, los nervios y la responsabilidad que conlleva su trabajo. Por eso la actitud del maquillador es muy importante. Pero ese es otro tema que ya abordaré más adelante.